
En el gran pino
frente a mi sala,
están las bandurrias
nido construyendo.
El padre se acerca,
en su pico, trae una rama,
la madre con amor y sin demora,
el nido decora.
Llegan los primos
tíos y abuelos,
todos felices
con gran revuelo.
Cómo trabajan,
se ven apurados,
el cielo amenaza
y no están cansados.
Dentro del nido
ya están los huevos,
la madre los cubre
con gran anhelo.
El padre vigila
el dulce sueño,
se cabecea,
pero él es el dueño.
Hay una fiesta
y gran alboroto,
hoy amanecieron
los huevos rotos.
Todos unidos
bajo el cielo,
escuchan en silencio
el piar de dos polluelos.
Cuanta alegría
cuanto encanto,
de los polluelos
no se oye llanto.
Con cuello amarillo,
está mañana, al fin se mostraron,
temblaban las alas,
de los polluelos.
Crecen y crecen
hacen acrobacias,
creo estan listos,
es su primer vuelo.
Hoy solo el pino
vuelve a estar,
pues las bandurrias
dejaron su hogar.
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